Claves para entender por qué contamina Internet y cómo reducir el impacto

 

Por lo general asociamos el impacto medioambiental de la tecnología por la cantidad de basura electrónica que produce, que es difícil de reciclar y al ser depositada con el resto de los residuos emana sustancias tóxicas muy perjudiciales para el entorno.

Pero el uso de internet, las redes sociales y el correo electrónico también generan una importante contaminación que, aunque sea mucho más difícil de percibir, debe ponernos en alerta sobre cómo usar estos recursos tecnológicos de manera más responsable y eficiente.

Según un estudio reciente de la Agencia para el Medio Ambiente y el Control de la Energía (ADEME, por sus siglas en francés), un correo electrónico con un archivo adjunto que es leído por varias personas durante cinco minutos puede llegar a emitir 19 gramos de CO2, mientras que dos consultas en servidores como Google o Yahoo generan el equivalente a 15 gramos de CO2. Si bien estas cifras pueden parecer insignificantes, al multiplicarse por millones de personas los datos se vuelven un tanto más preocupantes: la tecnología de la información es responsable del 2% de las emisiones contaminantes a nivel global.

La investigación de ADEME analiza el coste energético de la escritura y envío de correos electrónicos, teniendo en cuenta su producción y distribución. De allí se estima que actualmente se trasmiten unos 250.000 millones de e-mails diarios, cifra que podría duplicarse en los próximos dos años. Como se explica en Descubre el Verde, una persona que recibe alrededor de 58 e-mails y envía unos 33 por día genera alrededor de 136 kilogramos de emisiones de carbono por año. Así, una empresa con 100 empleados es capaz de producir 13,3 toneladas de gases, por lo que si solo disminuiría en un 10 por ciento el envío de correos podría ahorrar una tonelada de CO2 al año.

El mismo impacto se genera a través de los buscadores, los cuales se estima que son utilizados unas 949 veces al año por cada internauta. Esto produce 9,9 kilos de CO2. De acuerdo a investigaciones en la Universidad de Harvard, Estados Unidos, Google cuenta con enormes centros alrededor del mundo que consumen una gran cantidad de energía, por lo que en cada búsqueda se puede generar una emisión de siete gramos de CO2. Esto multiplicado por 200 millones de búsquedas diarias genera un total de 1,4 toneladas.

Entonces, ¿cómo reducir el impacto en nuestro uso diario de Internet? Modificar algunos hábitos puede ser más sencillo de lo que parece: se puede empezar copiando e-mails a la menor cantidad de gente posible, evitando los archivos de gran tamaño, borrando los correos innecesarios, realizando búsquedas con palabras exactas o copiando direcciones en lugar de acceder a servidores que realicen varios pasos antes de llegar al sitio indicado. Se trata, entonces, de ser más precisos y eficientes en el uso de Internet, evitando la búsqueda, almacenamiento o distribución innecesaria de datos.

Por supuesto que además de las responsabilidades de los usuarios, las empresas son quienes deben implementar modelos de desarrollo más sustentables, con energías renovables que reduzcan significativamente el impacto de sus productos. Tal es el caso de Google, que ya desarrolló ciertas iniciativas al respecto, mientras que las redes sociales como Facebook se encuentran más rezagadas en la implementación de medidas verdes.

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